El día 4 de septiembre de 2006, asistimos a la ilegal e inmoral convocatoria del concurso oposición ( ORDEN PAT/1369/2006, de 29 de agosto, B0CYL, núm. 170, de 4 de Septiembre) , para optar a 242 plazas de Médicos de Familia en Castilla y León. Hablamos de ilegalidad porque, como todos sabéis, desde 1998, fecha en la que se publicó el Real Decreto 1753/98 , se exige la baremación de la especialidad via Mir de Medicina Familiar y Comunitaria con la horquilla de 6 a 8 años de tiempo trabajado. Todo ello no es fortuito y viene determinado por un cálculo de las horas de trabajo, atención continuada y formación que realiza el especialista dentro de su periodo formativo. El Real Decreto se fue cumpliendo en toda España, excepto en Castilla y León. Fueron varias las sentencias del Tribunal Supremo que lo apoyaron, pero aún así, en nuestra comunidad, ha sido todo en vano, ya que en la última convocatoria, ni siquiera está contemplada la via MIR. De esta forma se viola la ley por dos flancos, no baremar según el Real Decreto, y sacar una prueba para consolidación de empleo, cuando la Transitoria cuarta ya se consideró una consolidación EXTRAORDINARIA. Parece ser que en esta comunidad, lo extraordinario se está convirtiendo en algo ordinario...
Todos los médicos de familia entramos en tempestad de movimientos, ya que, esta convocatoria atenta a nuestra especialidad directamente, despreciando una formación tan costosa y valiosa como la que realizan los Residentes de Medicina Familiar y Comunitaria de nuestra región. Esta zancadilla supone que la Administración desprecia a los Médicos de Familia, subestima nuestra especialidad, y malgasta los fondos públicos destinados a la formación de estos profesionales, que como es lógico, huyen de la región a otros lugares donde se les valora y reconoce.
Las movilizaciones se han ido produciendo en cascada; inicialmente se convocó un cese por parte de los tutores de residentes , que duró un periodo aproximado de cuatro semanas. Los tutores se negaron a impartir formación, sabiendo que esa formación no será reconocida en nuestra región, aún en contra de la ley. Los residentes, salieron a las puertas de sus gerentes a pedir soluciones. Todo ello tuvo una repercusión mediática fuerte. En noviembre también se convocó una manifestación en Valladolid , apoyada por CSIF, con aparición en todos los medios de comunicación, frente a la consejería de sanidad, que precisamente ese día, estaba prácticamente vacía.
Por otra parte, emprendimos acciones judiciales , ya que en bloque pusimos recursos de reposición y escribimos al procurador del común, quien nos respondió con su apoyo, ya que nuestra petición es el cumplimiento de la ley. Tras el recurso de reposición, pusimos como colectivo e individualmente denuncias a través del contencioso-administrativo y solicitamos la suspensión cautelar del proceso. A pesar de todo, se convocó el día 14 de enero y todo se desarrolló con absoluta normalidad. El examen tuvo 150 preguntas, las 45 primeras eran sobre leyes, nada relacionado con la ley de sanidad, si no cosas relacionadas con el rey y el presidente del gobierno (daban ganas de recitar nuestro tan preciado Real Decreto). Muchas de las preguntas fallaban tanto en contenidos como en forma de expresión, por lo que se ha solicitadpo la impugnación de en torno a un 25% del total. Con tal defecto de formas, también se solicitó la suspensión del examen por falta de coherencia interna de las cuestiones.
Los medios de comunicación han hecho eco de todo esto, nuestras apariciones han sido continuas en prensa y televisión autonómica, por lo que la opinión pública está sensibilizada. Donde no hemos logrado el movimiento deseado ha sido en las Consejerías de Sanidad y Presidencia, que prefieren ignorar la ley y dar la espalda a un colectivo bien formado e imprescindible para el buen funcionamiento de la sanidad en Castilla y León. Lo cierto es que cada vez somos menos los médicos de familia que estamos sacrificando nuestro futuro profesional permaneciendo en una comunidad donde no importa la formación y dedicación, donde el único mérito es la edad, donde una oposición, muy lejos de reconocer los méritos y la capacidad de los profesionales, se queda en la superficie, sin importarle nada más. Mientras tanto nuestros políticos se sorprenden de la fuga de médicos e informan de que pronto tendrán que importar médicos extranjeros...
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